Por: José F. González Curiel. Profesor de Filosofía en la UNISS

Una discusión profesional hace pocas horas me animó a escribir una breve aclaración sobre el concepto de tecnología que maneja la comunidad epistémica que se dedica a los enfoques del vínculo ciencia-tecnología-sociedad en la actualidad.

Por lo general, cuando desde una perspectiva lógica se aborda la diferencia entre concepto, palabra y representación, se explica que el concepto expresa de manera sintética los caracteres esenciales de las cosas; la palabra es la expresión material del concepto sin que se puedan identificar y la representación es el reflejo que provoca el concepto en la mente del sujeto.

Siendo así, la palabra tecnología se puede utilizar para designar conceptos diferentes y, por tanto, provoca representaciones diferentes en quien recibe la información.

Es muy extendido el uso de la tecnología como artefacto, equipo o “cacharro”; pero, ¿cómo interpretar el equipo o el artefacto sin saber los modos de operarlo, la manera de fabricarlo, las demandas que lo hacen necesario, los valores o patrones con que se hace y se maneja?

En los enfoques más novedosos del tema desde la filosofía o la epistemología la tecnología se entiende como un fenómeno social multidimensional; como una cualidad en sistema que comprende un conjunto de factores que van mucho más allá del equipo en sí.

Tecnología es mucho más que una suma de aparatos. La tecnología es una práctica social que según Pacey (1990) tiene tres dimensiones: La dimensión técnica: conocimientos, capacidades, destrezas técnicas, instrumentos, herramientas y maquinarias, recursos humanos y materiales, materias primas, productos obtenidos, desechos y residuos. La dimensión organizativa: política administrativa y gestión, aspectos de mercado, economía e industria; agentes sociales: empresarios, sindicatos, cuestiones relacionadas con la actividad profesional productiva, la distribución de productos, usuarios y consumidores, etc. La dimensión ideológica – cultural: finalidades y objetivos, sistemas de valores y códigos éticos; creencia en el progreso, etc.

Por tanto, no use el término tecnología solo como equipo, porque la visión artefactual de la tecnología ya está superada en el siglo XXI.

Tecnología es más que equipos

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