Por: José F. Echemendía Gallego. Profesor de la UNISS
 
El denominado “movimiento” 27N se gestó a partir de la concentración de un apreciable grupo de personas vinculadas al arte y artistas de diferentes manifestaciones frente al Ministerio de Cultura; con el propósito, según ellos, de apoyar a los manifestantes del barrio San Isidro (MSI) que se encontraban desde el día anterior “atrincherados” en una vivienda ubicada en el mencionado barrio después de haber protagonizado una “huelga” de hambre para exigir la liberación del rapero Denis Solís, encarcelado injustamente por su “postura” política.
 
El “plantón” solidario mutó inmediatamente a un reclamo de mayores libertades para el arte independiente en Cuba, y cuando fueron atendidos por el Viceministro de Cultura Fernando Rojas, junto a otros funcionarios de ese Ministerio se hicieron visibles las reales intenciones de un grupo de aquel diverso universo de congregados: armar un show mediático que ya en esa propia noche comenzaban a difundir al mundo la llamada “prensa independiente”, en realidad muy dependiente de instituciones estadounidenses que las financian (USAID, la NED, entre otras), realidad que ha sido demostrada suficientemente en los medios oficiales cubanos.
 
En el Manifiesto del 27N exponen: “Urge descentralizar y recuperar el poder político que nos han usurpado, y que nuestra Cuba futura sea diseñada desde las necesidades y deseos de todos los ciudadanos cubanos, con iguales derechos para participar en su diseño, más allá de su ideología, filiación política o el lugar donde residan.
 
Queremos un país inclusivo, democrático, soberano, prospero, equitativo y trasnacional.”
 
A juzgar por lo que quieren, sería necesario esclarecer; primero, a quién usurparon el poder político; si es a los artistas no tienen nada que reclamar, el poder político lo tiene el pueblo, y si son coherentes están incluidos en ese pueblo; si la Cuba que quieren debe ser “diseñada” por todos los ciudadanos cubanos, con iguales derechos, qué van a hacer con lo que quiere el 86% que votó por el socialismo al refrendar la Constitución de 2019. Si quieren “… un país inclusivo, democrático, soberano, prospero, equitativo…”; hasta ahí queremos lo mismo, con lo de “trasnacional”, no me queda claro, será que piensan en “anexar” la Florida, o viceversa; en cualquier caso, en eso No, no nos entendemos.
 
Entre los líderes de ese grupo de personas resaltan dos nombres, Tania Bruguera y Yunior García Aguilera, quienes con posterioridad aparecerían con mucha frecuencia protagonizando acciones o como portavoces de otros; pues las verdaderas intenciones de toda esa alharaca era posicionar un “movimiento” de artistas que se oponen al Gobierno y exigen cambios en el espectro político y social del país, una pieza fundamental del engranaje urdido por los “cerebritos” estadounidenses para desatar las denominadas “revoluciones de colores”, o golpes de “baja intensidad o blandos”.
 
De la Bruguera ya sabemos su vocación proyanqui, desde 1997 fue a residenciarse en Chicago y a fungir como la artista enemigo número 1 del Gobierno cubano, y en los últimos años ha sido “la madrina” por excelencia de cuanto artista o seudoartista esté interesado en vivir del “negocio” de la disidencia; además de ser muy útil en manejar los dineros de la NED y la USAID como intermediaria, o pagadora.
 
En cuanto Yunior, ya conocimos en que se convertiría meses después, quien sería (supuestamente) el artífice del proyecto de oposición al gobierno cubano denominado Archipiélago, y tendría el encargo de mantener a “flote” la nave de la contrarrevolución, con la convocatoria a una marcha en todo el país el 20 de noviembre; que luego cambiaría de fecha al conocerse la realización del Ejercicio Militar para la defensa, Moncada 2021, para esos días.
 
Luego de un publicitado movimiento con la solicitud formal del permiso para la “marcha”, a tono con la Constitución; se le respondió, por parte de las autoridades municipales del Poder Popular en las localidades implicadas, que no tendrían el permiso, al ser una acción ilegal que persigue un fin desestabilizador y constituye una provocación como parte de la estrategia de “cambio de régimen” para Cuba, ensayada y puesta en práctica tantas veces contra otras naciones.
 
También conocemos cómo terminó la “puesta en escena” del dramaturgo/político; quien después de incitar a una marcha que él protagonizaría, aunque fuera solo, pero que finalmente no ocurrió; o sí, hubo una marcha, la de Yunior y su esposa con destino a España el día 17 de noviembre, luego de que fuera “severamente” controlado y bloqueado por agentes de la Seguridad del Estado que le impidieron marchar el día 15, que raro, cómo se le “escurrieron” a los agentes.
 
Lo que sí está claro es que el 27 de noviembre es para los cubanos, desde hace muchísimos años, fecha infausta y de profundo dolor, en 1871 ocho jóvenes estudiantes de medicina habrían sido acusados de “profanar” la tumba de un oficial español y condenados a muerte por un tribunal espurio; desde entonces la sangre derramada por aquellos jóvenes estudiantes ha sido, y es, baluarte, guía y acicate para las nuevas y futuras generaciones de cubanos, en solo horas estaremos conmemorando el 150 Aniversario de aquel triste y doloroso suceso; del cual nuestro Martí en sentidas y hermosas palabras diría: “El día sangriento en que una tumba rifó la vida y gozó la muerte de los ocho estudiantes de la Universidad de La Habana… Por eso es tristemente famoso: porque en él, a la claridad de los tiempos modernos, se expresó el alma rencorosa y cruel de España en América”.
Perdidos por la ilusión

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