Por: Jorge Rodríguez Fernández (Chachi)

José Martí es el más universal de todos los cubanos y el Héroe Nacional de Cuba; fue un hombre de elevados principios, vocación latinoamericanista y antimperialista, de intachable conducta personal, tanto pública como privada, y con cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables. Un cubano de proyección que rebasó las fronteras de la época en que vivió para convertirse en el más grande pensador político hispanoamericano de finales del Siglo XIX.

Su obra es un importante componente educativo de la mejor herencia cultural de la humanidad. Como pensador y político, Martí abrió el camino en el campo de la creación literaria y la acción social. Su influencia permanente, sobre todo en la cultura latinoamericana, va mucho más allá de las esferas literarias y artísticas y es un elemento legítimo de lo que se considera auténticamente nuestro.

La defensa de Martí de la libre determinación de los pueblos y naciones de Asia, África y América Latina hacen de sus ideas una referencia permanente para nuestros tiempos. Al demostrar la relación estructural de tan diversas regiones y pueblos como territorios periféricos de los centros de poder mundial, José Martí se refiere a América Latina como la zona que más tarde se definiría como el “Tercer Mundo”, mientras que al mismo tiempo se refuerza la identidad cultural latinoamericana en el discurso contemporáneo cuando muestra su carácter distintivo como miembro de esa comunidad segregada por los centros de poder a nivel mundial.

Su ideal liberador, su defensa de la diversidad cultural, su cosmovisión humanista y su ética de los servicios, por otra parte, son las bases de una ideología fuerte y coherente frente a los argumentos de superioridad social, racial y geográfica que siguen vigentes.

Como testigo y actor decisivo en las relaciones internacionales de su época, los documentos de Martí son extremadamente valiosos. Sus escritos tienen éxito en mostrar las maniobras diplomáticas, políticas y económicas de los inventores del panamericanismo – un instrumento de los grupos de poder en los Estados Unidos de América – en la construcción de ese país como una potencia mundial.

Como escritor, José Martí es uno de los maestros de la literatura universal. La posesión de una vasta cultura y su enorme talento creativo, produjo durante su corta vida (de una intensidad inusual), un corpus escrito en prosa y en verso que formó una de las más poderosas bases de la literatura moderna en el idioma español. Al igual que Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud o Walt Whitman en sus respectivas lenguas, él era uno de los padres de la modernidad literaria en el mundo de habla española. Rubén Darío y Domingo Faustino Sarmiento reconocieron públicamente, por escrito, su maestría como escritor.  

Llevó a cabo una renovación de la lengua española, aplicada con originalidad a su prosa y a su poesía, como las similares técnicas utilizadas por los parnasianos y simbolistas. Su lenguaje, sintaxis y uso de adjetivos, mostraron una novedad radical, y pone en práctica recursos poéticos modernos como metáforas sinestésicas, enumeraciones poéticas, estructuras binarias, el verso libre y la ruptura de los sistemas. Su convicción de que “no habrá literatura española hasta que haya una América española” llena las páginas de los principales periódicos de América Latina, convirtiéndolo en la primera figura cubana para lograr eco continental. Su literatura no solo conduce a una renovación del lenguaje, lleva consigo una integral captura de la realidad y la cultura universal, y en particular, de la cultura latinoamericana.

Junto con las alabanzas de las grandes personalidades de la cultura, la ciencia, la industria y la política, él nos da retratos de su tiempo y un penetrante estudio sobre la inquietud social de los últimos años del siglo XIX. Sus temas abarcan prácticamente todos los aspectos relevantes de la modernidad, y su prosa meditativa es tanto cargada de poesía, como su poesía llena de la meditación, y la presentación de los géneros a tensiones extremas.

Está considerado como un clásico de la literatura universal; sus textos han sido traducidos a varios idiomas por su valor literario y por sus tesis sobre el espíritu de Estados Unidos; y aunque estuvo a favor de un humanismo visto desde el universo de los pobres de la Tierra, por ser un escritor del Tercer Mundo se le ha impedido ser tan ampliamente disponible como se merece.

Todo esto explica la importancia del estudio y la conservación de la documentación martiana como un legado artístico e histórico inestimable en sus vastos aspectos estéticos, políticos, sociales y económicos – ya que frente a los problemas y soluciones que son totalmente válidos en las sociedades contemporáneas, han de verse como componente inseparable de un nuevo modelo de desarrollo sostenible.

 

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