El 31 de mayo de cada año la OMS celebra el Día Mundial sin Tabaco, cuyo objetivo consiste en señalar los riesgos que supone el consumo de tabaco para la salud y fomentar políticas eficaces de reducción de dicho consumo.
El consumo de tabaco es la segunda causa mundial de muerte, tras la hipertensión, y es responsable del deceso de uno de cada diez adultos, que suman mas de 8 millones de personas al año.
En Cuba, la prevalencia del tabaquismo ha sido considerada alta desde que se dispone de información al respecto. Cuba ocupa el quinto lugar en América Latina y el Caribe en cuanto a la prevalencia del tabaquismo, mayor la proporción de hombres que fuman que de mujeres. El 24% de la población de 15 años y que más fuma activamente, es decir, una de cada cuatro personas, y más de 50% está expuesta al humo del tabaco en su hogar, en el trabajo o en lugares públicos. Es el único producto de consumo legal que mata entre un tercio y la mitad de sus consumidores, y está relacionado con más de 25 enfermedades. El 15% de la mortalidad en el país se produce por el tabaquismo, lo que equivale a 13 300 personas. Mientras, cerca de 1 500 mueren cada año por exposición al humo de tabaco ajeno.
El humo del tabaco es un aerosol heterogéneo que se produce por la combustión completa de la hoja del tabaco junto con varios aditivos y papel, a una temperatura elevada, que alcanza casi 1 000 ºC en el carbón que se quema del cigarro. Tanto los fumadores activos como los pasivos absorben componentes del humo del tabaco a través de las vías respiratorias y los alvéolos, y sus componentes entran después en la circulación y se distribuyen en general.
Es, de hecho, una mezcla que contiene aproximadamente 5 000 substancias químicas activas, antigénicas, citotóxicas, mutágenas y carcinogénicas que constituyen la fuente más importante de exposición tóxica y enfermedad mediada por agentes químicos en humanos.
Entre los sustancias nocivas que contiene el cigarro se encuentran: la nicotina, el dióxido de carbono (CO2), el monóxido de carbono (CO), gases irritantes como el formaldehido, NO2, acroleína, ácido cianhídrico, cetaldehido; sustancias cancerígenas entre las que se destacan los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), las nitrosaminas, los derivados fenólicos y oxidantes radicales libres como superóxido (O2·-), hidróxilo (OH·-), peróxilo (ROO·) y el óxido nítrico (NO·), entre otros componentes.
Beneficios del abandono del hábito de fumar sobre la salud cardiovascular
- En exfumadores la presión arterial desciende al igual que la frecuencia cardíaca, hay aumento del HDL y descenso de los niveles de tromboxano. En conjunto todos estos cambios reducen el riesgo de eventos cardiovasculares.
- El inminente riesgo cardiovascular de muerte en los fumadores cae rápidamente luego de dejar de fumar, llega a la mitad luego de 1 año y continúa disminuyendo por los siguientes 10 a 15 años. El beneficio logrado es mayor cuando el tiempo de consumo y la cantidad de cigarrillos al día es menor.
- La cardiopatía isquémica en un año disminuye a la mitad el riesgo y en 5 años el riesgo de ataque es igual a los no fumadores. La enfermedad cerebro vascular en un año tiene un riesgo igual al no fumador. La enfermedad vascular periférica desaparece.
- El riesgo de cáncer disminuye en 10 años a la mitad y este riesgo se iguala al no fumador entre 15 y 20 años. El daño funcional de la enfermedad pulmonar desaparece y el riesgo disminuye a 50% en 10 años.
- La mortalidad total entre los fumadores desciende hasta casi igualar la de los no fumadores 15 años después de haber dejado de fumar.
El impacto nocivo de la industria del tabaco sobre el medioambiente es enorme y va en aumento, lo que añade una presión innecesaria sobre los ya escasos recursos y frágiles ecosistemas de nuestro planeta porque el cultivo, la fabricación y el consumo de tabaco envenenan el agua, el suelo, las playas y las calles de las ciudades con productos químicos, residuos tóxicos, colillas, incluidos los microplásticos, y residuos de cigarrillos electrónicos.





