Por: Ariadna Silva Arocha. GCI

El año 2025 marca el décimo aniversario del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y el trigésimo de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, dos grandes hitos en el fomento mundial de la igualdad de género y la emancipación de la mujer.

La igualdad de género en el ámbito de las ciencias es crucial para construir un futuro mejor para todas las personas. Sin embargo, las mujeres y las niñas siguen enfrentándose a barreras y prejuicios sistémicos a la hora de emprender carreras científicas.

Cerrar la brecha de género en la ciencia requiere derribar estereotipos, promover modelos de conducta que inspiren a las niñas, apoyar el avance de las mujeres a través de programas específicos y fomentar entornos inclusivos mediante políticas y medidas que promuevan la diversidad y la equidad.

En conmemoración a la efeméride, el Grupo de Comunicación Institucional (GCI) ha realizado una serie de entrevistas a destacadas mujeres de ciencia de la Universidad de Sancti Spíritus «José Martí Pérez», con la finalidad  de visibilizar sus experiencias, desafíos y perspectivas sobre la igualdad de género en el ámbito científico en pos de inspirar a futuras generaciones de mujeres científicas.

Dra. Kolima Peña Calzada. Vicedecana de Investigación y Posgrado en la Facultad de Ciencias Agropecuarias, Ingeniera Agrónoma, Máster en Agricultura Sostenible y Dra. C. en Agronomía (Producción Vegetal).

Acerca de si ha notado alguna diferencia en la forma en que se evalúa o reconoce el trabajo de las mujeres en comparación con sus colegas masculinos en su área de especialización declara que como Ingeniera Agrónoma, Máster en Agricultura Sostenible y Dra. C. en Agronomía (Producción Vegetal) ha transitado un largo y difícil camino en un área donde los hombres son mayoría.

Puntualiza que durante toda esa trayectoria ha observado que, aunque hay un creciente reconocimiento del trabajo de las mujeres en la ciencia, todavía persisten diferencias en la forma en que se evalúa y reconoce el trabajo en comparación con los colegas masculinos porque, en muchas ocasiones, las contribuciones de las mujeres son subestimadas o menos visibles, lo que puede estar relacionado con estereotipos de género muy arraigados. Ejemplifica que en conferencias o publicaciones, a menudo se da más relevancia a los logros de los hombres, mientras que las mujeres pueden ser pasadas por alto a pesar de tener resultados igualmente significativos, de ahí que señale que las instituciones y los comités de evaluación se comprometan a aplicar criterios objetivos y equitativos al reconocer el trabajo de todos los investigadores, independientemente de su género.

Explica que en nuestra institución la situación es diferente; aquí se reconoce el trabajo de las mujeres y somos tratadas como iguales; sin embargo, ha tenido la oportunidad de estar en otros países y en otras instituciones, incluso en Cuba, donde la realidad es más complicada. A menudo, para obtener algún reconocimiento, las mujeres deben esforzarse el doble que los hombres. A pesar de que en muchas ocasiones las mujeres logran resultados superiores, no siempre reciben la misma valoración ni son consideradas para participar en grandes proyectos científicos.

En relación con la existencia de sesgos inconscientes que afectan la progresión profesional de las mujeres en la ciencia, y cómo se podrían abordar, plantea que son un desafío significativo para la progresión profesional de las mujeres en la ciencia. Estos sesgos pueden manifestarse de diversas maneras, como en la asignación de proyectos, en las oportunidades de liderazgo o en la forma en que se perciben las capacidades de las mujeres en comparación con sus colegas masculinos. Para abordar estos sesgos es imprescindible implementar programas de formación sobre diversidad e inclusión que ayuden a los líderes y colegas a reconocer y desafiar sus propias percepciones y comportamientos. Además, fomentar una cultura de tutoría y apoyo entre mujeres y hombres puede contribuir a crear un entorno más equitativo. También es importante establecer políticas claras que promuevan la igualdad de oportunidades y la transparencia en los procesos de evaluación y promoción dentro de las instituciones científicas.

Cuenta que hace algunos años tuvo la oportunidad de leer el libro «Ser mujer científica o morir en el intento», de Lilliam Álvarez Díaz, en el que la autora aborda de manera conmovedora las complejas realidades que enfrentan las mujeres en el ámbito científico, especialmente aquellas que también asumen roles de madre y esposa. La autora destaca que, aunque el camino hacia el reconocimiento y el éxito en la ciencia puede ser arduo y lleno de obstáculos, el apoyo incondicional de la familia y de las instituciones es fundamental para que puedan alcanzar sus metas. Este respaldo les proporciona la fortaleza emocional necesaria para enfrentar los desafíos diarios y también les permite equilibrar sus múltiples responsabilidades. A pesar de las dificultades inherentes a esta lucha, la perseverancia de las mujeres científicas es un testimonio de su capacidad para superar barreras y contribuir significativamente al avance del conocimiento, siempre con la esperanza de que su esfuerzo sea valorado y reconocido.

La otra entrevistada es la Dra. C. Lydia Rosa Ríos Rodríguez, Presidenta de la Comisión de Grados Científicos de la UNISS, Profesora Titular, Graduada de Licenciatura en Cibernética-Matemática, Máster en Computación Aplicada y Doctora en Ciencias Técnicas.

A la interrogante relacionada con los mayores desafíos que ha enfrentado como mujer en este campo y qué estrategias o apoyos le han resultado más útiles para superarlos, refiere que los mayores desafíos han sido culturales, principalmente aquellos que emanan de arraigadas creencias acerca de que la las mujeres vienen al mundo para atender la casa, los hijos, acomodar a los esposos, etc.

Como estrategia ha trabajado para demostrar que una mujer sí puede crecer como persona y hacer ciencia sin descuidar esos aspectos, siempre que cuente con la ayuda de las personas que le rodean y para lograr este objetivo fue preciso sensibilizar a quienes viven conmigo sobre la necesidad de esa ayuda, enseñarles a hacer las tareas del hogar, el cuidado de los hijos, de los ancianos y demostrarle que ellos también crecen y se sienten más útiles y felices cuando son capaces de desarrollar actividades como cocinar, preparar un desayuno, limpiar la casa, lavar la ropa, etc.

Resalta que institucionalmente siempre ha contado con el apoyo de sus compañeros de departamento y de trabajo, de forma general; que la ha ayudado mucho crear e integrarse a equipos multidisciplinarios, así como recibir la asistencia de personas muy rigurosas y exigentes, a las que agradecerá eternamente.

 

De la UNISS, dos notables Mujeres en la Ciencia